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Economía 01.04.2025

¿ES EL FMI LA SOLUCIÓN A LA CRISIS ECONÓMICA ARGENTINA?

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La pregunta clave persiste: ¿es este salvavidas suficiente para estabilizar la economía y detener el conflicto social, o simplemente representa otro episodio en la larga historia de parches financieros que no abordan los problemas reales del país?

La Argentina se encuentra una vez más en la encrucijada de su historia económica, con el telón de fondo de un mercado cambiario volátil y una estructura financiera frágil. El gobierno ha apostado todo en un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), con la esperanza de un desembolso inicial de 8.000 millones de dólares y un programa total de hasta 20.000 millones. Sin embargo, la pregunta clave persiste: ¿es este salvavidas suficiente para estabilizar la economía y detener el conflicto social, o simplemente representa otro episodio en la larga historia de parches financieros que no abordan los problemas reales del país?

La magnitud del desafío es evidente: los teléfonos suenan en las empresas cerealeras rogando que liquiden dólares. Solo quedan 25.000 millones de dólares de reservas brutas, luego de perder 8.000 millones de dólares desde el mes de enero 2025, cuando superaban los 33.000 millones de dólares. Las reservas netas (negativas) hoy se estima, superan los 11.000 millones. El PRO, espacio que cogobierna con LLA pide devaluación (Mauricio Macri lo hizo personal y públicamente). Los mercados palpitan tensiones cambiarias crecientes y tienen base, la venta diaria de dólares del BCRA, más otros instrumentos (se liquidó un fideicomiso para obras eléctricas y activos de la ANSES, no pueden detener el crecimiento de la brecha entre el dólar oficial y el paralelo.

Se le pidió al FMI que apoye, aunque mas no sea, comunicacionalmente. La respuesta del FMI, por su parte, fue cauta y medida, evitando respaldar de manera explícita la estrategia de anticipos presentada por el Ministerio de Hacienda. No aclararon que, si le dieran supuestamente 40% del préstamo de una vez, solo 5.500 millones de dólares serían de libre disponibilidad. Más allá de las cifras oficiales, el escepticismo de los compradores de títulos y acciones sigue en ascenso, duplicando las bajas de los mercados internacionales. La historia reciente de la “experiencia Macrista”, demostró una vez más que los acuerdos con el organismo no representan una solución sostenible, sino que han generado una mayor dependencia del financiamiento externo sin resolver las vulnerabilidades de la economía de “Main Street”. – ¿Cómo se promueve la economía de Main Street? – Con planes y estrategias productivas, con una visión práctica, con programas comerciales, con recursos para los negocios. Este artículo examina muy brevemente los alcances del nuevo programa financiero y su impacto en la estabilidad macroeconómica del país.

Análisis del nuevo programa financiero y su impacto en el mercado cambiario

La semana pasada en un contexto de marcada incertidumbre macrofinanciera, el ministro de Economía, anunció que el monto del programa que el gobierno argentino negocia con el Fondo Monetario Internacional (FMI) asciende a 20.000 millones de dólares, sin autorización del FMI y en violación de un pacto tácito. Enseguida fue desmentido por la vocera del FMI Julie Kozack. La contradicción no contribuyó a generar confianza.

Según lo informado recientemente, si se incluyen presuntos recursos complementarios de otros organismos multilaterales, las reservas brutas podrían alcanzar los 50.000 millones de dólares, un incremento significativo respecto a los 25.000 millones actuales. Pero la realidad es que con un déficit de 200 millones de dólares diarios y una disponibilidad real para detener corridas de solo 5.500 millones, la ayuda del FMI duraría 28 días hábiles.

Por eso decíamos que la comunicación del FMI ha sido considerablemente cautelosa. En declaraciones oficiales, el organismo ha señalado: “Las conversaciones sobre un nuevo programa están muy avanzadas” … “el pedido de Argentina…” … “Argentina se merece …” (pero no dice “el FMI ha decidido” … “se ha otorgado” … o, “esta es la decisión del board” … o, “el primer desembolso es de 8.000 millones el día 15 de abril” …) el FMI dice: “…el tamaño final del paquete de financiamiento será determinado por el directorio ejecutivo”. Además, se sabe que, alrededor de dos tercios del monto total entran y salen para el FMI. Conjuntamente, los desembolsos se realizarán en tramos a lo largo de la vigencia del programa, todo esto sin ofrecer detalles respecto a la evolución del régimen cambiario. De los supuestos fondos adicionales del BID, la CAF, el BM, más otro swap chino (Un nuevo blindaje), no existe nada oficial, solo son trascendidos a través de una cadena internacional y voceros subrepticios locales aliados de la Casa Rosada. Las autoridades continúan negando cualquier posibilidad de devaluación, pero a su vez el ministro de Economía no descarta un cambio de régimen cambiario… ¿? En ese caso, ¿sigue o lo reemplaza Sturzenegger o Quirno? Miembros del equipo Macri (2015-2019)

Desde una perspectiva de estabilidad financiera, el intento del gobierno de mitigar la incertidumbre “operando al FMI” no logró reducir la incertidumbre, más bien genero ruidos internos en la misma entidad. La realidad es que los factores clave para el éxito del acuerdo incluyen la acumulación de reservas por parte del BCRA y una mudanza del actual régimen cambiario, ambos elementos resultan fundamentales para mejorar el acceso a los indispensables dólares.

Todo lo anteriormente expresado tuvo otro impacto ayer lunes en el mercado cambiario. El dólar blue alcanzó los $1.325, marcando su máximo desde agosto 2024, evidenciando la persistente incertidumbre del mercado respecto a los términos del acuerdo con el FMI. A pesar de las reiteradas afirmaciones del ministro Caputo de que “no habrá una devaluación” (simulando que flotación entre bandas no es devaluación), la cotización del dólar paralelo, aun hiper intervenido ha continuado en ascenso. La brecha con el dólar oficial se ubicó en el 23,4 %, reflejando la impotencia del gobierno y las dudas del mercado en torno a la sostenibilidad del esquema cambiario.

A nivel internacional, también persisten factores de riesgo que inciden sobre la volatilidad cambiaria. La aplicación de nuevos aranceles por parte del aliado estratégico del presidente Milei (EE.UU.), un 25 % sobre los vehículos importados y productos agrícolas podría generar repercusiones adversas en la economía global. En el plano local, la liquidación de exportaciones agropecuarias se ha reducido, como consecuencia de la incertidumbre cambiaria. Los exportadores de soja y maíz han moderado sus ventas a la espera de definiciones más claras.

Por otra parte, el riesgo país ha superado los 800 puntos básicos-por encima de la crisis 2018), mientras que el índice S&P Merval registró su cuarta caída consecutiva. Pero es la expectativa sobre el nuevo programa con el FMI que sigue siendo el principal factor de incertidumbre en los mercados.

Una vez más, Argentina parece atrapada en un ciclo interminable de dependencia financiera, donde cada nuevo programa con el FMI se presenta como la solución definitiva, pero termina revelando sus limitaciones estructurales. Si bien podría ofrecer un respiro en el corto plazo, la pregunta esencial persiste: ¿podrá el país generar las condiciones necesarias para una recuperación económica sostenible, o simplemente está postergando otro inevitable fracaso?

La experiencia histórica nos obliga a dudar. Sin cambios profundos en el esquema cambiario, el problema de fondo seguirá latente, y los mercados ya han dado señales de su escepticismo.

Más allá de los anuncios optimistas, las fotos de Milei con figuras mundiales y las entrevistas de Caputo, la incertidumbre no se disipa. Desde la penosa experiencia del gobierno de Mauricio Macri y su Mini Davos, la volatilidad cambiaria y la presión sobre las reservas 2018-2019 sugieren que los desafíos no pueden resolverse con inyecciones de marketing comunicacional. Lo logrado a nivel fiscal en 2024 ya fue capitalizado (“el mayor ajuste de la historia mundial” …), pero la solución que se espera en los próximos treinta y tres meses requiere mucho más que lo que se hizo en 2024, desde ahora se necesita financiamiento para crecer; se precisa un compromiso firme con un programa consistente que no acuda al inútil carry trade, hacen falta fuertes superávits de cuenta corriente y crecimiento genuino. ¿Será este el acuerdo con el FMI que finalmente rompa con la tendencia de desengaños anteriores? La evidencia sugiere que aún es demasiado pronto para afirmarlo.

Ámbito Financiero